Es una revista on line que aborda temas socioculturales y otros de interés en: ciencia y tecnología, arte, turismo, educación, salud, ecología, migración, agricultura, sexualidad y humor / Editores: Rigto Zapata-Montero / E-mails: rygtz@hotmail.com, perulatino.vi@outlook.es / Telfs: 948055914 claro - 981875482 movistar / Weblog: www.perulatinovirtual.blogspot.com
sábado, 27 de diciembre de 2014
sábado, 4 de octubre de 2014
El Acuífero Guarani, EUREKA 2014 - ARACELI INSAURRALDE - PARAGUAY

El Acuífero Guaraní es un reservorio de Agua Dulce subterráneo esta situado geográficamente en los 4 países miembros del MERCOSUR: en Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. Esto es uno de los patrimonios naturales más importantes con los que cuentan dichos países ya que es uno de los pocos lugares de reserva de agua dulce que aún no ha sido contaminado en el mundo. En países como Estados Unidos y en Europa al Acuífero se lo conoce como el Gigante del Mercosur o el Gigante de América. Su extensión total es de 1.190.000 km cuadrados. En Brasil ocupa 846.773km cuadrados. En Argentina 225.000 km cuadrados. En Paraguay 70.000 km cuadrados. Y el Uruguay 45.000 km cuadrados. Sus aguas se encuentran a 1.8000 metros de profundidad. Las aguas de este reservorio cuentan con propiedades terapéuticas que ayudan al estres o problemas de cansancio y medicinales para problemas renales estos beneficios se encuentra en la zona de Argentina y son aguas termales. El fin del Acuífero Guaraní es que si en un futuro algunos de los países que lo integran lleguen a quedarse sin agua la función del Acuífero será brindar agua potable a dichos países .
domingo, 6 de abril de 2014
FORO INTERNACIONAL DE MUJERES LIDERES ASPA 2014
Fomentarán los roles femeninos
Seis ministras de Estado y dos jequesas de Kuwait tienen previsto participar en encuentro internacional. Con el objetivo de fomentar el entendimiento mutuo a través del intercambio de experiencias para fortalecer los roles de las mujeres en los ámbitos políticos, sociales, económicos y culturales, mañana se inaugurará la cumbre ASPA 2014-Foro Mujeres Líderes de los Países Árabes y América del Sur.
El encuentro se realiza en Lima y se prolongará hasta el miércoles 9. Participarán lideresas, entre ellas seis ministras de Estado y dos jequesas de Kuwait, además de ministras peruanas. El lunes 7 se desarrollará, en el Hotel Marriot, el primer eje temático: Participación Social y Política de la Mujer, que estará a cargo de Silvia Lazarte, política y dirigente campesina boliviana. Anfitriona Luego se dará paso a la segunda conferencia magistral Educación para el Empoderamiento, que estará a cargo de Faeqa Saeed Alsaleh, asesora del secretario general y jefe del Sector de Asuntos Sociales de la Liga de Estados Árabes.
Los días siguientes habrá un intenso debate sobre el rol femenino en el mundo contemporáneo. La organización del foro ha contemplado un programa de actividades que se inicia hoy tras el arribo a Lima de las distintas delegaciones de los Países Árabes y de Unasur. La ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Carmen Omonte, como anfitriona del certamen, dará la bienvenida en una cena a desarrollarse en un restaurante miraflorino.
El programa de actividades prevé también que las delegaciones recorran el Circuito Mágico del Agua, donde habrá, además, un pasacalle artístico cultural con la participación del grupo Yuyachkani. Durante la actividad se compartirán las experiencias y los retos enfrentados por las mujeres para alcanzar y mantenerse en puestos de liderazgo político, sean del Poder Legislativo o del Ejecutivo.
Entre las ministras de Estado participantes están: Sandra Gutiérrez Salazar, ministra de Justicia de Bolivia; María Fernanda Espinoza y Ledy Zúñiga Rocha, ministra de Defensa Nacional y ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos de Ecuador, respectivamente; Souad Bendjaballah, ministra de Solidaridad Nacional de Familia y de Estatus de la Mujer. Asimismo, Boshra Hussien Saleh Al-Zwaini, ministra de Estado de la República de Iraq; Lemina Mint El Ghotob Ould Mona, ministra de Asuntos Sociales, la Infancia y la Familia de la República Islámica de Mauritania. Las jequesas kuwaitíes son: Latifa Al Fahad Al-Salem Al-Sabah, presidenta del Comité de Asuntos de la Mujer del Gabinete Nacional del Estado de Kuwait, y Hessa Bint Saad Abdullah Salem Al-Sabah.
sábado, 15 de marzo de 2014
HILDEBRANT, siempre actual, puntual y controversial ...
La mayoría de la gente está harta de usted. Harta
de su insaciabilidad, de su amor por la figuración, de la flagrante inmoralidad
que consiste en construirse una imagen de perfil electoral con los ilimitados
recursos públicos.
Harta, en fin, de su indiscreta manera de ambicionarlo todo.
Sí, señora. Aunque los sobones no se lo digan tiene usted que saber que se ha
convertido en una amenaza.
Para que la derecha la acoja como una de las suyas. ¿Cree usted que la derecha
la siente como una de las suyas? Se equivoca. Para ese papel están Keiko, PPK y
hasta el García.
A QUIEN HABRÍA QUE VACAR ES A USTED
No
sé si usted sabe cuánto daño le ha causado su conducta a su marido. Entérese,
señora: a su Marido no lo respeta Nadie.
No
lo respetan quienes, desde el empresariado, hablan de su sensatez cuando, en
realidad, ellos confunden la sensatez con el sometimiento. No lo dude, señora:
si el presidente de la CONFIEP tuviera alguna queja la llamaría a usted, no al
ministro sectorial y fantasmagórico que con usted coordina ni al "primer
ministro" holográfico y decorativo que hoy apellida creo Cornejo y que
estará allí hasta que a usted se le ocurra. Nunca como ahora las palabras
"primer ministro", "gabinete", "Ejecutivo" han
sonado tan vacías.
No
respetan a su marido, señora, los peruanos que votaron por él creyendo que, de
ganar las elecciones, él sería quien gobernaría el país. ¿Sabe usted que la
actual popularidad del presidente llega al mísero 13 por ciento en el sur del
país? Señora: su marido ganó las elecciones gracias al sur, que quería un
cambio y que supuso que el cambio prometido por Humala se cumpliría apenas
pisara palacio de gobierno.
¿Recuerda
usted cuando acompañaba a su marido a los estudios de TV y en las pausas
comerciales le exigía más claridad, más definición y más radicalismo seductor?
¿Creía usted en todo aquello o estaba construyendo el fantoche que la llevaría
a la cima, a la portada de "Hola", a las confidencias con los
principales ejecutivos de las grandes empresas?
Eso
lo sabrá usted en su fuero interno. Lo que sabe la gente es que de aquel Humala
que convocaba a los peruanos a cambiar algunas cosas no queda nada. Bueno,
queda lo que vemos: un hombre inseguro, un presidente usurpado, una sombra, un
modo del silencio.
Y
no es que las promesas del Humala original anunciaran el apocalipsis. Nadie en
su sano juicio quería el estatismo canceroso que ya conocíamos ni las
nacionalizaciones forzadas que recordábamos como pesadillas. Nadie quería, en
suma, un remedo soviético ni una sucursal cubana ni una imitación chavista en
el Perú.
Lo
que muchos querían y para eso hicieron ganar a su marido, señora es que esta
republiquita plutocrática, donde sólo manda el dinero, fuese sustituida por una
república de todos. Lo que querían los que se volvieron humalistas ante la
posibilidad de que Keiko Fujimori accediese al poder es que los trabajadores
volviesen a tener voz, que el Estado regulase de veras, que la CONFIEP no
gobernase a periodicazos, que la agricultura de consumo interno fuese atendida,
que algunos aspectos de los TLC pudiesen ser renegociados, que la minería fuese
una gran opción pero no la única, que el Estado pudiese tener (como en Chile o
Colombia) empresas que contribuyeran a una más justa fijación de algunos
precios. En suma, que el "modelo fujimorista" que la CONFIEP procreó
en barraganía con los periodistas que hoy se sienten portadores de la
"única verdad" fuese corregido en parte, matizado en algunos
aspectos, rectificado creativamente en otros.
¿Ve
usted, señora? De eso se trataban los cambios que su marido juró realizar. Nada
del otro mundo.
Y
sin embargo, nada se ha hecho. Su marido pudo ser el mandatario que humanizara
el liberalismo extremo que Fujimori impuso con un golpe
de Estado. En vez de eso será recordado como un fraude, como un mentiroso, como
un intermedio. Y usted, señora, que dice quererlo, ha contribuido decisivamente
a la devastación política de su pareja.
Sus
últimas intervenciones, señora Heredia, han rozado el golpismo y han
constituido la más grosera intromisión de una persona sin cargo oficial ni
responsabilidades formales en el manejo de la cosa pública.
¿Se
siente usted triunfante? Desde el poder que le ha cedido su marido las cosas se
pueden mirar de un modo muy torcido. Sobre todo si, como es el caso, son los
aduladores a sueldo quienes la estimulan a seguir su plan usurpador.
Emboscar
a Villanueva empleando a Castilla ese ujier de la CONFIEP, ese ideólogo de
"El Comercio"- es algo que sus amigas incondicionales deben haber
festejado entre risotadas. Pero sus amigas, señora, no son el país. La mayoría
de la gente está harta de usted. Harta de su insaciabilidad, de su amor por la
figuración, de la flagrante inmoralidad que consiste en construirse una imagen
de perfil electoral con los ilimitados recursos públicos. Harta, en fin, de su
indiscreta manera de ambicionarlo todo. Y harta de que su afán de ser lideresa
subida en los helicópteros oficiales y repartiendo regalos subsidiados por
quienes pagan sus impuestos sin duplicarse el sueldo haya supuesto erosionar la
institución de la presidencia de la república y menoscabar, hasta el patetismo,
la figura de su diluido cónyuge.
Señora:
el pueblo eligió a su marido para que hiciera los cambios que prometió hacer
solemnemente. El pueblo no la eligió a usted. Si el Perú fuese una telenovela
de mal gusto usted sería la exitosa intrigante que llegó a la cima pisoteando
derechos ajenos y duplicando los propios. Pero como el Perú no es todavía,
felizmente, una telenovela aunque a veces, con su protagonismo zampón, lo
parezca el daño institucional que usted está causando puede ser un peligro para
la estabilidad democrática.
Sí,
señora. Aunque los sobones no se lo digan tiene usted que saber que se ha
convertido en una amenaza.
Porque
al pueblo que su marido engañó le importa un comino eso del "gobierno en
familia", eso de "la pareja cogobernante", eso de la señora
protagonista. A la herida del programa olvidado y la traición añade usted el
agravio de la suplantación. Ya es mucho. Y sus ideas, por otra parte, señora,
no tienen el brillo que su entorno le dice que tienen. Son tan originales como
el odriísmo, como el pradismo, como el beltranismo. Usted podría ser la muy
guapa bisnieta de Enrique Chirinos Soto, que pensaba como usted pero que tenía
el don del lenguaje y la gracia de la buena sintaxis.
Pregúnteles
usted a los cusqueños alzados si oponerse a la elevación del sueldo mínimo es
algo que el pueblo deba agradecer.
Porque,
señora, aclaremos este asunto de una vez por todas: su injerencismo descarado
no tiene como fin rescatar a su marido del secuestro derechista del que ha sido
víctima. Al contrario, cada vez que el pálido Humala puede hacer algo por
quienes creyeron en él, allí está usted, embajadora de los grandes intereses,
conspirando para que "todo vuelva a la normalidad" y para que la
derecha la acoja como una de las suyas. ¿Cree usted que la derecha la siente
como una de las suyas? Se equivoca. Para ese papel están Keiko, PPK y hasta el
García reconciliado que hoy habla del gas esquisto como salida energética del
futuro (sin pensar en los pavorosos daños ambientales que su búsqueda ya está
causando en los Estados Unidos). Alguien, señora, ha planteado, exageradamente,
la vacancia presidencial. A quien habría que vacar es a usted.
(*) “Hildebrandt en sus trece” N° 191, 28 de febrero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
Diagnóstico de la problemática de la educación en el Perú
León Trahtemberg, especialista en educación, hace un completo análisis de la realidad educativa en Perú y propone soluciones en el contexto de la lucha contra la pobreza.
jueves, 24 de octubre de 2013
Antagonismo étnico ancestral INCAS Y AMAZONICOS, Federico Kauffmann Doig
Glosas escritas para una
conferencia: XVII Congreso Nacional del Hombre y de la Cultura Andina y
Amazónica (Huacho, 22‐27 de agosto 2011)
SUMARIO
Si
bien los contactos entre los pobladores del Área Inca o Andina y el Área Amazónica
datan de cinco mil años atrás, como lo demuestra la presencia de la yuca
(Manihot esculenta) cultivada en la costa (Huarmey), en ambos espacios se
observa un desarrollo cultural asimétrico a lo largo de los milenios.
Se
plantea que esta asimetría cultural no puede ser explicada por una
capacidad
intelectual mayor o menor de andinos o amazónicos, pues unos como otros
descienden de ramas de un mismo tronco racial, el paleomongol. En consecuencia,
el desfase en el proceso cultural debe tener otras raíces. Éstas podrían
deberse a condicionantes medioambientales, puesto que las mismas ciertamente se
presentan marcadamente distintas en ambas áreas. Acaso este factor fue el que
pudo marcar la disparidad cultural que se percibe, si se compara a los
pobladores andinos con respecto a los amazónicos.
Consideramos
que las referidas diferencias culturales existentes entre
amazónicos
y andinos, son las que parecen explicar también la presencia del antagonismo
étnico reinante entre unos y otros, acaso desde tiempo inmemorable. De estas
diferencias hay noticias en las crónicas del siglo XVI y XVII, que permiten
descubrir su existencia ya en tiempos del Incario. En estas fuentes hay
menciones concretas acerca del desprecio que los cordilleranos por entonces ya
demostraban frente a los selváticos, a los que despóticamente llamaban “chunchos”.
Este desdén étnico frente a los amazónicos originarios subsiste velada o abiertamente
aún en nuestros días, entre nosotros, los descendientes de quienes poblaron en
remotos tiempos el Área Inca en su sector central, ahora peruano.
Introducción
El Perú incluye dentro de su territorio una
importante porción de la región de la Amazonía. Es una amplia superficie que
abarca cerca de 700 000 km² que, sin embargo, no es comparable con la vastedad
territorial de toda la Amazonía, región que se extiende por diversos países
sudamericanos y ocupa nada menos que 7 000 000 km².
La Amazonía, vista en su totalidad, conforma la
inmensa cuenca del río Amazonas, el más caudaloso del globo, que luego de
recorrer 6 500 km desemboca en el Atlántico. El río Amazonas se origina en el
territorio peruano, al unir sus aguas los ríos Ucayali y Marañón, con sus
nacientes que parten de las cimas cordilleranas del flanco oriental de
los Andes.
La considerable extensión de la Amazonía peruana —que
duplica el territorio de Alemania, por ejemplo— contrasta notablemente con su
exigua población. En efecto, los moradores originarios, los amazónicos
propiamente dichos, apenas superan las 300000 almas. Viven agrupados en pequeñas
comunidades en medio de claros o áreas
deforestadas, que pasado un tiempo abandonan para
instalarse en otro lugar. Las características geográficas y culturales de la
región amazónica peruana no difieren sustancialmente de la Amazonía en
conjunto. Una aproximación panorámica permite advertir que ambos espacios
presentan denominadores comunes que configuran una acentuada similitud. No
ocurre así cuando se contrasta la Amazonía con la cordillera de los Andes, con
la que limita por su lado occidental. Los patrones culturales que acompañaban a
los moradores andinos al momento de ocurrir la irrupción europea, eran
sustancialmente diferentes a aquellos que portaban los amazónicos, algo que
desde entonces no ha variado de modo sustancial
hasta el presente.
La Amazonía Peruana muestra dos subregiones
claramente identificables por los contrastes geográficos que acusan: la de la “Baja
Amazonía” y la de la “Alta Amazonía”. La que se identifica como Baja Amazonía
no difiere de los llanos amazónicos sudamericanos en general, que se deslizan
en altitudes próximas al nivel marino y se extienden hasta alcanzar el Atlántico.
Esta región acusa clima cálido y húmedo, con
predominio de bosques tropicales uniformes.
Por su parte, la Alta Amazonía corresponde al
flanco oriental de los Andes y está cubierta por densos bosques tropicales de
características variadas. Estos ocupan latitudes que partiendo de la llanura
amazónica o Baja Amazonía van ascendiendo en dirección este hasta más allá de 3
000 metros sobre el nivel del mar. Aquí la vegetación tropical va aminorando y
termina por ceder lugar a los pajonales de la puna.
En la Baja Amazonía las etnias de cultura silvícola
tienen sus asentamientos y aún moran en altitudes que no superan los 500 metros
sobre el nivel del mar y solo excepcionalmente incursionan en alturas cercanas
a los 1 000 metros. La región de la Alta Amazonía o Andes Amazónicos fue
ocupada por andinos en áreas muy restringidas. En la zona norte por
cordilleranos que en la segunda mitad del primer
milenio de nuestra era terminaron por forjar la
cultura Chachapoyas. Por su parte los predios noroccidentales contiguos al
Cusco, en la hoy comarca de Vilcabamba ‐ región ésta dominada
topográficamente por la cordillera de Vilcabamba y enmarcada por los ríos
Vilcanota ‐ Urubamba, Apurímac y Vilcabamba ‐, fueron testigos de un proyecto estatal ejecutado durante el Incario
que tuvo por meta ampliar la frontera agraria. De esto son testigos Machu
Picchu, Huiñay Huayna, Vitcos, Choquequirao y otros portentosos monumentos que
debieron servir de centros de administración de la producción agraria así como
de un culto y rituales destinados a propiciar buenas cosechas.
En ambos casos, al procederlos inmigrantes de áreas
cordilleranas, éstos ocuparon únicamente espacios comprendidos en latitudes que
van de 2 000 a 3 000 metros sobre el nivel del mar, lo que remarca el origen
andino particularmente de los chachapoyas. En la Baja Amazonía los incas apenas
sí llegaron a incursionar.
1. Los amazónicos y sus vecinos del Área Inca:
asimetría
cultural
La Amazonía en general y particularmente la región
amazónica del Perú, empezó a poblarse hace más de 10 milenios de acuerdo a las
estimaciones divulgadas hace varios años por expertos como André Marcel d’Ans
(1976) y Eduardo Grillo (1984).
Son copiosos los estudios que se refieren a la
larga trayectoria arqueológica de la Amazonía peruana. Ella viene siendo
reconstruida sobre todo en base al análisis de la cerámica. De acuerdo al arqueólogo
Daniel Morales Chocano, la cultura Chambira (Loreto y Ucayali) se remonta a más
de 4 000 años. Las investigaciones más importantes dedicadas al proceso arqueológico
que tuvo lugar en la Amazonía peruana ocupan el volumen 31 de Amazonía peruana (Lima, 2009), revista que publica el Centro
Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP). La literatura
referente a los amazónicos originarios, tanto la de los siglos inmediatos
posteriores a la conquista como la contemporánea, es abundante (Chirif y Mora,
1980).
En la actualidad, en los espacios poblados de la
Amazonía peruana habitan numerosos grupos étnicos originarios de la región, con
distintas lenguas y expresiones culturales variadas, pero que presentan comunes
denominadores. Su bagaje cultural mesolíticoneolítico temprano, no ha cambiado
sustancialmente desde el inicio de la presencia española en América, hace cinco
siglos, tal como lo confirman las fuentes históricoetnográficas de los siglos
XVI y XVII. Aquellas formas culturales mesolíticas y aún paleolíticas que regían
hace 500 años en la Baja Amazonía, tampoco debieron ser distintas, en lo
sustancial, en los milenios anteriores.
La palabra “chuncho” era el nombre que los
cordilleranos del Incario empleaban para referirse despectivamente a los
pobladores amazónicos; este término subsiste en la actualidad, siempre con carácter
discriminatorio. Atendiendo a la denominación referida así como a testimonios
históricos varios, se concluye que en el Incario se consideraba a los amazónicos
como portadores de una cultura inferior, por ser esta menos compleja o por lo
menos diferente a la exhibida por los incas cordilleranos. Es posible que la
asignación de un status cultural inferior al poblador amazónico provenga de
tiempos preincaicos remotos.
En el presente, los grupos étnicos de tradición
amazónica siguen subsistiendo de la caza de pequeños animales, de la pesca y
del acopio de algunas plantas y frutos. Combinan la caza y recolección con un
tipo de agricultura elemental (“horticultura”). De este modo continúan inmersos
—desde hace varios miles de años— en condiciones
culturales propias del amanecer de la humanidad. La
explicación para ello podría ser que, al no tener que esforzarse para lograr
los comestibles necesarios para su existencia, los amazónicos no tuvieron la
necesidad de inventar recursos o tecnología sofisticada para asegurar su
sobrevivencia. En cambio los andinos sí tuvieron que afrontar esa necesidad
pues procuraban sus alimentos mediante la agricultura, por
cuanto moraban en un territorio de tierras aptas
para el cultivo muy limitadas, tanto en la región costeña como cordillerana, y
el que de resto era azotado recurrentemente por anomalías climáticas que como
el Fenómeno de El Niño, arrasaban las sementeras haciendo que asomara el
fantasma del hambre (Kauffmann Doig, 1979, 1991, 1996,
2002, 2009).
De esta manera, en contraste con los pobladores del
Área Amazónica, los del Área Inca (o Andina) tuvieron un proceso evolutivo
diferente. Por lo mismo que aquellos moldes culturales paleo y mesolíticos que
aún profesan los amazónicos en la actualidad, fueron remplazados en el Área
Andina tempranamente, hace más de 3000 años, con la invención y puesta en
marcha de elementos culturales que en conjunto conforman lo que con propiedad
distingue a una civilización ancestral. Abundando, el hombre asentado en el Área
Inca traspuso los umbrales de la cultura de subsistencia paleo‐mesolítica cuando logró establecer el modo económico de producción de
los alimentos mediante el ejercicio de la agricultura, aun cuando en sus inicios
esta no era ejercida con la complejidad que alcanzó posteriormente en la etapa que
calificamos de “consolidación cultural” y siguientes. Luego de los obligados preludios
o antesala de la civilización, iniciada hace más de 5000 años, se abrió paso en
la región andina o Área Inca un auténtico proceso de civilización, que por su originalidad
y complejidad es ciertamente comparable a la de Mesopotamia y a la de Egipto en
el Viejo Mundo, así como a la Maya‐Azteca que se
desarrolló en Mesoamérica.
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